Podar sin mutilar.


Es muy frecuente ver podas masivas e innecesarias en muchos árboles que solo consiguen deformarlos o incluso dejarlos con heridas abiertas que facilitan que enfermen. Las podas han de hacerse con una causa justificada y que favorezca al crecimiento y vida de la planta.

En el caso de los rosales de flor cortada la poda va a estimular su floración si se aplica de manera correcta. Los rosales crecen siempre sobre la madera que ha sido creada en el año, sirviendo la del año anterior de sostenimiento de la planta y de nutrición. Por eso, la poda de los rosales tiene una función de renovación vegetativa, para que el rosal se fortalezca y con ello tenga una floración abundante.



El mes de enero, es el mes de la poda de los rosales de flor cortada para estimular la floración de primavera y verano. Y en agosto aplicaremos otra poda para poder contar con rosas en invierno.

En la poda de los rosales hay que tener la precaución de alternar la altura de los cortes: si el primer año se poda a 4-5 yemas, en el año siguiente ya tendrá 3 ó 4 ramas y se repetirá el tipo de corte, con esto favorecemos el fortalecimiento de las raíces y ya en el tercer año la poda podrá hacerse a 3-4 yemas y así sucesivamente. Si tenemos los rosales ya crecidos se puede proceder primero a una poda general de unos 30cm y después ya realizar la poda a las yemas según hemos especificado y a unos 3cm de la última yema de límite. Los brotes que veamos debajo del injerto los eliminas.

Tras la poda, aplica un fungicida al rosal para eviatr que los cortes sean entrada de hongos y a continuación es conveniente remover el terreno del pie del rosal y mejorar el sustrato añadiendo tierra nueva y fertilizantes (si son específicos para rosales mejor aún) y aplicar un riego.

















Documentación: Salvat Editores 1977
Fotografías: Pixabay

Comentarios