jueves, 16 de marzo de 2017

Aprende a usar bien las plantas aromáticas


Las plantas aromáticas o condimentarias son en su mayoría muy conocidas, pero hay algunas que lo son quizás algo menos o se utilizan con menor frecuencia así que vamos a conocerlas un poco mejor...

Cilantro
También conocido como perejil chino o perejil mejicano y es una de esas hierbas condimentarias que tiene tantos aficionados como detractores. Su sabor tiene ciertos toques cítricos y dulzón. Es una hierba muy utilizada en la cocina de la India, Méjico  y Vietnam y se utiliza tanto en salsas como en condimentar carnes y pescados. Anímate a utilizarla en algo más que en el guacamole, en maceraciones de pollo y de pescado te encantará, y prueba a utilizarla también en carnes picadas.

Eneldo
Para la cocina nórdica es casi como nuestro perejil, se utiliza en casi todo. Pero también es muy utilizada en la cocina griega (tzatziki), en la india (mezclada con maíz) y en Europa del Este (la crema de remolacha o borscht). Puedes utilizarla en mahonesas y para cremas agrias. Su sabor es dulzón pero con ciertos toques herbáceos que a algunos les parece amargo.


Salvia
De las plantas aromáticas, es además una de las más decorativas en el jardín o terraza con sus hojas grisáceas y floración vistosa. Su sabor varía de levemente picante y algún recuerdo a la menta. Este sabor fuerte la hace perfecta para su uso con carnes, para realizar pan, para cremas a utilizar con pasta, para mezclar en quesos cremosos para untar...

Ajedrea
En general tiene un sabor picante, utilizada en legumbres y aves de corral, pero también se puede utilizar en sopas y guisos que tengan ese tipo de carne o con pasta.

Estragón
Conocido también como hierba dragón. Aporta un sabor anisado, similar al del Hinojo y se suele utilizar con alimentos que absorben bien los sabores como el pollo, los huevos, patatas... es un clásico de la cocina francesa (salsa bearnesa), pero como es una hierba difícil de mantener, os recomendamos un truco del que os hemos hablado en otras ocasiones: en una bandeja de cubitos de hielo, colocáis porciones de esta hierba (o de otras) y rellenáis con aceite de oliva y al congelador... de esta manera tendréis siempre vuestras hierbas aromáticas dispuestas a ser utilizadas.





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