Xerojardineria: jardines de bajo mantenimiento.

Este concepto de la xerojardinería, lejos de referirse a hacer jardines de estilo desértico a base de cactus, se basa principalmente en el uso racional del agua en el jardín. En años poco lluviosos y por tanto situaciones de sequía lo mejor es reflexionar y mirar alrededor. Si levantamos la vista y miramos otras zonas de clima árido o mediterráneo podemos encontrar soluciones a nuestro problema.

Por ejemplo, en EEUU, la jardinería es la principal actividad al aire libre practicada. En muchos estados el 60% del agua utilizada en los hogares es destinada al riego del jardín. Esto supone que en estados de clima árido (Arizona, California, Tejas, Colorado) las autoridades intenten limitar éste consumo. Pero tomar medidas no significa prohibir regar, sino realizar jardines con las plantas y las técnicas que permiten optimizar el consumo del agua.

Aquí es donde nace el concepto de “Xeriscape”. Xerico significa seco, y scape alude a la palabra landscape, paisaje. Podría traducirse al castellano por xerojardín o xerojardinería, y definirla como aquella jardinería eficiente en agua.Como hemos dicho, no hay que pensar en el xerojardín como un jardín de cactus o una baja calidad de jardinería, sino en un jardín pensado y realizado con las plantas y técnicas que aseguran un alto rendimiento del agua.

Silvia Bures, en su artículo publicado en la revista Horticultura “el xeríscape, un nuevo concepto de jardinería” explica en siete puntos éste concepto:

1.º Planificación y diseño. Divide en tres zonas el jardín:

a) Zonas de bajo consumo: aquellas que requisen muy poca o ninguna aplicación suplementaria de agua después de su establecimiento. Éstas zonas pueden ser fondos, arbolados arrietes, etc.
b) Zonas de consumo moderado: aquellas que necesitan un suministro adicional de agua durante los períodos más secos y cálidos.
c) Zonas de consumo alto: son aquellas que necesitan un especial cuidado en el consumo de agua. Por ello las limitamos sólo a lugares muy determinados, como entradas o primeros planos del jardín.

2.º Selección adecuada de las plantas: se seleccionan fundamentalmente tolerantes a la sequía o de bajas necesidades hídricas. Esto implica una gran información sobre los requerimientos hídricos de las plantas. Generalmente éstas suelen ser plantas autóctonas, o formas seleccionadas de éstas, tales como encinas, alcornoques, retamas, jaras, lavandas, cantuesos, tomillos y un larguísimo, etc. en lo que se refiere a la zona centro.

3.º Practicidad de las zonas de césped: la xerojardinería limita, pero no suprime la plantación del césped. El césped es un elemento más de la jardinería, pero no el único ni el más relevante. En la mayoría de los casos es el mayor consumidor de agua del jardín. Sin embargo una selección adecuada de especies y un buen mantenimiento puede permitir obtener césped de calidad a un mínimo consumo de agua.
Debe situarse allí donde ofrezca mayor beneficio funcional al jardín, así como separarlo de la planta ornamental para poder regar de forma diferenciada.


4.º Aprovechamiento del agua disponible: el almacenaje del agua de lluvia, así como el aprovechar el agua de los drenajes puede ser una manera de economizar agua muy interesante.
La mejora de la estructura del suelo así como un calendario correcto de labores en él puede aumentar la capacidad del suelo de almacenamiento de agua. La primera parte de este consejo es fundamental, aunque suele ser la partida menos apreciada en los proyectos de jardinería por referirse a una parte "que no se ve", pero como las meigas, existe y es la base de un buen jardín.

5.º Sistema eficaz de riego: los sistemas de goteo o microaspersión son más eficaces en el uso del agua que los aspersores y deben utilizarse siempre que sea posible.
El riego diario no es recomendable, puesto que favorece un sistema radicular superficial y provoca un aumento de las necesidades del agua.

6.º Mulching: establecer una capa de Mulching sobre el suelo desnudo es vital para la jardinería eficiente en agua. Se denomina Mulching o la técnica de cubrir la superfície del suelo bien con materiales orgánicos, paja, corteza de pinos, hojas… o inorgánicas.

7.º Mantenimiento adecuado: muchas prácticas culturales se pueden contribuir a ahorrar agua en el jardín; por ejemplo, una siega del césped a la altura adecuada en los meses de más calor (no más de un tercio), evitar grandes aplicaciones de fertilizantes ricos en nitrógeno en períodos secos, control de enfermedades, etc…

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