lunes, 25 de mayo de 2015

Huerteando: plantando en buena compañía ( I ).

En jardinería y horticultura hay infinidad de refranes y en este caso vamos a hacer referencia al de "a quien buen árbol se arrima, buena sombra le cobija" aunque no se vaya a tratar de plantar ningún árbol ni de aconsejar plantas que den buena sombra o suerte. Vamos a contaros unos trucos de hortelano que se basan en saber que plantas son las mejores compañeras para que unas favorezcan a las otras y a su crecimiento. La Naturaleza es así de maravillosa, nos proporciona sus ventajas pero hay que conocerlas.
Así que atentos a los post que tengan este título porque os vamos a ir descubriendo estos trucos.


Buenas compañias.
Si quieres plantar Judías, ya sean alubias, habas, judías verdes, pintas, frijoles... has de saber que lo recomendable es plantarlas junto a: lavandas y girasoles que atraerán a la fauna útil que proteja ese cultivo, y junto a pepinos, fresas, berenjenas y coles que no alterarán los nutrientes del suelo ni los esquilmarán para el cultivo de nuestras judías. Entre todas ellas harán un buen equipo y los resultados de tu huerto serán mejores.


Malas compañías.
Y si quieres que crezcan perfectamente, no debes plantar tus judías junto a cebollas, hinojo o ajos.

Prúebalo y nos cuentas los resultados.


viernes, 22 de mayo de 2015

DIY: Terrarios en miniatura.

Ya os hemos comentado en otros post lo sencillo que es hacer un terrario y lo de moda que están. En esta ocasión os proponemos hacerlos con plantas de muy fácil cuidado y escasas necesidades de mantenimiento como son los cactus y crasas.



Podéis hacer mini paisajes en pequeños recipientes de cristal que los arropen y en los que necesitaréis poner muy poco sustrato. El riego se limitará a una ligera humidificación muy de vez en cuando pues al estar dentro del cristal apenas necesitarán agua pues se creará un efecto invernadero. Y si los combináis con velas con diferentes recipientes como estos de la imagen superior, de una de nuestras firmas, Decoragloba, podéis hacer unos montajes realmente mágicos.

Trasplantar un bonsai.

Los bonsais, aunque sean plantas miniaturizadas no dejan de tener necesidades y el transplante es una de ellas. Si bien, supone una técnica algo diferente a la que haríamos con una planta de interior. Lo primero que hay que tener claro es que la mejor época para transplantar un bonsai es en el mes de Febrero o Marzo, siempre que no sea un mes de primavera ya muy adelantada y estén en flor. Otro factor importantes es contar con las herramientas necesarias.




















Pasos a seguir:
Desenraizar.
1. Podar las ramas de manera que el Bonsai quede sin parte aérea que mantener con el esfuerzo que le supone el transplante y así reseva sus energías para el crecimiento de primavera.
2. Con un rastrillo especial, se quita la tierra adherida a las raíces con cuidado de no rasgarlas y dañarlas. Se van quitando las raíces mas pequeñas que se van con la tierra.
3. Se aclaran con una lluvia fina las raíces limpias de tierra.

Con las raíces ya limpias de tierra, se procede a cortar con tijeras especiales para bonsai, las raíces más largas y gruesas, de manera que las que queden se adapten al nuevo macetero de manera holgada.
Es importante que esas tijeras estén bien limpias y si se han usado anteriormente para podar otra planta, el haberlas lavado y así evitar la transmisión de posibles hongos. Esto es una práctica de higiene que no se suele observar y da lugar a infecciones en las plantas y es aplicable a cualquier herramienta de poda, sea bonsai o no lo sea.

Preparar la nueva maceta:
1. Hay que utilizar dos alambres especiales de bonsai y hacer una "U" con ellos. A continuación se pasarán por debajo de la maceta y cada extremos de esas "U" se asomarán por cada uno de os orificios de manera que tendremos dos alambres asomándose por ellos.
2. En cada pareja de alambres se pasa una rejilla especial de bonsai como se ve en la imagen y que impedirá que el sustrato se cuele.
3 y 4. Doblamos los alambres hacia el exterior de la maceta. Nos van a servir para sujetar las raíces y que no se nos mueva el bonsai.





















Plantación del bonsai.
1. Llenamos no totalmente la maceta con tierra de Akadama.
2 y 3. Colocamos el cepellón del bonsai y lo atamos con los alambres que tendremos que retorcer para que quede bien sujeto.
4. El alambre sobrante se corta.





















Remate final.
1. Se termina de rellenar la maceta con la tierra de Akadama.
2. Se remueve un poco con un palillo de madera para que la tierra penetre entre las raíces del bonsai y no se queden huecos de aire.
3. y se aplica finalmente un riego en forma de lluvia fina que deje bien empapado el sustrato.





















Y ya tenemos el bonsai preparado para que sus raíces vuelvan a adaptarse al nuevo espacio.

miércoles, 13 de mayo de 2015

El botiquín del jardín.

Las plantas son seres vivos y por lo tanto son susceptibles de sufrir enfermedades y plagas y ahora con la llegada de los primeros golpes de calor es cuando aparecen los primeros problemas. Y de la misma manera que en el caso de las personas no debemos aplicar los remedios sanitarios al libre albedrío, con las plantas pasa lo mismo: ¡ojito con lo que se mezcla en las mochilas fumigadoras y lo que se aplica a las plantas que podemos causar un desastre mayor!

Vaya por delante que siempre y cuando decimos siempre, significa SIEMPRE... hay que leer las intruccciones del fabricante del producto y sobretodo hacerlas caso. una dosis excesiva puede ser perjudicial y una escasa, inútil y mezclar productos que no se pueden mezclar suponer un desastre o aplicarlos de manera errónea.
Por ello también es conveniente saber para qué sirve cada producto de los llamados fitosanitarios que son los que utilizaremos para mantener el jardín sano: plaguicidas, fungicidas y herbicidas.

Plaguicidas.
Como su nombra indica sirven para combatir cualquier plaga siendo Insecticidas para ataques de  de insectos  o  Acaricidas para el de los ácaros.
Por su forma de actuación sobre las plantas distinguiremos entre:
- Sistémicos, es decir que son absorbidos por la planta una vez aplicados;
- De contacto, que aniquilan al atacante cuando los toca.
- De ingestión, que actúan cuando el producto o la planta tratada son ingeridos por el bichito que se los come.
- Helicitas, especiales para las babosas y caracoles.
Que no cunda el pánico, que no os parezca complicado, existen fitosanitarios para tratar varias plagas a la vez, y otros específicos. 

Fungicidas.
Se utilizan para luchar contra las enfermedades provocadas por hongos, bacterias y virus, que pueden causar desde pudriciones hasta clorosis, manchas, deformaciones, etcétera. Es importante estar muy atentos a los primeros síntomas y en caso de duda, acudir al centro de jardinería con una muestra de la parte enferma de la planta pues son más difíciles de detectar que los insectos y ácaros, y a veces puede haber dudas a la hora de diagnosticar y tratar. Los más comunes son el oídio, la roya y el mildíu. 

Aquí sí que es efectivo y aconsejable aplicar lo de "más vale prevenir que curar" y se logra controlando el exceso de humedad y las condiciones de cultivo.

Un fungicida preventivo habitual es la pasta cicatrizante que se aplica después de la poda en la herida abierta en la planta, por donde suelen penetrar estos microorganismos ya que acelera el proceso de formación del callo en la zona podada.

O el Azufre. Previene la aparición del oídio, aunque también se emplea contra ácaros. Se  espolvorea sobre la planta.

Oxicloruro de cobre
Se trata de un fungicida preventivo indicado para eliminar un gran número de hongos presentes en plantas ornamentales del jardín, frutales, cítricos... como el mildíu, la roya, el moteado... Y en el caso de estos dos productos ¡jamás se deben mezclar!

Herbicidas
Son compuestos que evitan el desarrollo de las malas hierbas, que compiten con las plantas por los nutrientes, el agua y la luz del sol, y son portadoras de plagas y enfermedades. Se aplican por fumigación, sobre las hojas o el suelo, a principios de otoño y primavera. Y así nos evitamos tener que cortar los cardos con un hacha…

Uno de los herbicidas más usado es el glifosato, que elimina todo tipo de malas hierbas anuales y perennes y es letal contra las gramíneas que son esas hierbecillas que salen por todos los lados y levantan hasta los solados. También es efectivo el sulfosato, que penetra hasta las raíces. Sin embargo hay que aplicarlos con cuidado de no afectar las plantas buenas.

Ya sabéis, mirad primero las dosis que recomiende el fabricante y después de haber utilizado la pistola o mochila de pulverizar con este tipo de productos tenéis que tener la precaución de limpiarlas y enjuagarlas muy bien.