Flores de fin de verano: Lagerstroemia

La expresión "agostar" a veces la utilizamos melancólicamente cuando algunas plantas adquieren cierta tonalidad amarillenta y nos da la impresión de que se acerca el otoño, los campos cambian su verdor por el tono oro, algunas trepadoras de floración temprana sí que comienzan a "soltar" algo de hojas a mitad de agosto... pero nada más lejos de la imagen del otoño todavía,¡quedan muchos días de flores y color fuerte en nuestras plantas! así que no preocuparse, es cuestión de acordarse de incluir en nuestra seleccción las especies apropiadas para tener color durante muchos meses al año.

Hoy nos centramos en las Lagerstroemias, que tienen un nombrecito algo difícil de pronunciar pero que en los viveros en cuanto nos dicen las dos primeras sílabas y se queda alguien ahí atascado, ya sabemos a qué planta se refieren porque además es una de las plantas que en los últimos años ha sido más aplicada tanto en jardines privados como en públicos.

La Lagerstroemia es originaria del centro de China, desde donde se extendió a través de India, en lugar de a través de Europa, como ha sucedido con la mayoría de las especies.

Las especies más decorativas son tres: L. indica, L. subcostata y L. speciosa, aunque es la primera de ellas la más difundida y menos delicada.

Es un gran arbusto, capaz de transformarse en pequeño árbol de 5 a 6 metros de altura. Florece desde agosto hasta octubre, y sus flores reunidas en panículos terminales están formados por pétalos ondulados blancos, rosa, púrpura, malva o violeta. Su floración es realmente espectacular y nos da la opción de contar con un árbol en flor en pleno verano que contraste con el verde de las otras copas y además por varios meses. Lo habitual es disfrutar de la breve floración  de los prunos y otros frutales a principios de año, que aunque son preciosas, son muy breves.



La Lagerstroemia no soporta las fuertes heladas, pero en países
mediterráneos puede resistir bien el invierno con tal de que se proteja el pie de los ejemplares con turba u hojas secas.


Independientemente de cuando la hayamos plantado, será indispensable al llegar febrero podar con energía acortando las ramas más jóvenes en una tercera parte y eliminando las ramitas demasiado débiles. Agradece un riego dos veces por semana y de abril a octubre será conveniente abonar cada 15 días con agua y productos orgánicos.

Y por si fuera poco, su otoño es también una maravilla de color. ¡Esta planta es una joyita! Te da color todo el año y no te exige grandes espacios, es perfecta para pequeños jardines aunque en los de grandes dimensiones llamará la atención a pesar de su discreto tamaño.


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